Recuperación de post-competición: «una perspectiva de salud»

El show ocompetición es la máxima expresión visual de los esfuerzos perdurables de uno, algo que no mucha gente pueden imitar aunque hay muchos que hablan y ni siquiera pisaron un escenario; la forma en que un culturista muestra su físico como muestra de su incansable ética de trabajo es bastante única.

En este sentido, tengo una profunda pasión por el culturismo y si bien ser competitivo ante los demás o contra uno mismo es sin duda una excelente fuerza impulsora, hay un punto en el que la mente competitiva puede superar a la lógica: «empujar el cuerpo a un punto en el que los beneficios de una mayor intensidad comienzan a ser superados por nuestros detrimentos».

Sin duda y en esto hay que ser claro y de ninguna manera comportarnos como un gilpollas; el aspecto competitivo inherente del culturismo conlleva el potencial de dañar la salud, y aunque ciertamente no es el más agradable de los temas para discutir, debe abordarse si somos responsables de nosotros mismos.

La conciencia es el primer paso hacia la acción

Muchos simplemente desconocen las implicaciones para la salud causadas por competir  (culturismo natural o no), y muchos simplemente eligen ignorarlas; para aquellos que no lo saben, esto se considera una etapa pre-contemplativa: simplemente no saben que existen riesgos para la salud asociados con la competición.

Aquellos que son conscientes, pero deliberadamente deciden no tomar medidas, generalmente no ven la urgencia en la situación: las ventajas de tomar medidas no han superado sus desventajas; en cualquier caso, debe tenerse en cuenta lo fácil que es evaluar objetivamente la salud de uno. La prueba analítica de sangre será la herramienta más valiosa después de competir y es algo que nadie, pero nadie debe dejar de lado.

Veamos; la disponibilidad de energía es bastante baja al competir: esta es la cantidad de energía disponible para las funciones metabólicas básicas.

Para nosotros, los culturistas, nos preocupa su impacto en la capacidad de desarrollar y retener la masa muscular, la producción óptima de hormonas y la salud inmunológica; cuanto más se empuja el cuerpo hacia el objetivo, mayor es la pérdida de disponibilidad de energía y, por lo tanto, los daños metabólicos.

La literatura actual afirma que cuando la disponibilidad de energía cae a menos de 25 kcal por kilogramo de masa libre de grasa, puede ocurrir pérdida muscular, desequilibrios hormonales, problemas psicológicos y efectos negativos en el sistema cardiovascular (Fagerberg, 2017).