Microbiota, más que simples bacterias

La dieta desempeña un papel crucial en la salud probiótica, es decir, en la salud y equilibrio de las bacterias beneficiosas que habitan en nuestro tracto gastrointestinal, y este, a su vez, tiene una influencia significativa tanto en nuestra salud física como emocional.

La conexión entre la dieta, la microbiota intestinal y nuestra salud general se ha vuelto un área de investigación científica intensiva en las últimas décadas.

Impacto de la Dieta en la Salud Probiótica

  • Alimentos  Probióticos y Prebióticos: Una dieta rica en alimentos probióticos (contienen bacterias, como yogur, kéfir y chucrut) y prebióticos (sirven de alimento para las bacterias, como ajo, cebolla y plátanos) puede promover una microbiota intestinal saludable, ya que los      primeros aportan bacterias beneficiosas y los segundos proporcionan fibra que sirve de alimento para esas bacterias.
  • Diversidad Dietética: La variedad en la dieta también es crucial para mantener una microbiota diversa, lo que se asocia con un perfil de salud más positivo. Los hábitos alimenticios modifican nuestra flora intestinal, es por esto que si nos acostumbramos a comer siempre lo mismo, cuando nos salimos de esos alimentos pueden resultarnos digestiones pesadas y moletas.
  • Alimentos Ultraprocesados: Por otro lado, las dietas ricas en alimentos ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas pueden tener un efecto perjudicial sobre la microbiota intestinal, reduciendo la diversidad de microorganismos y promoviendo el crecimiento de bacterias  potencialmente dañinas.