Sé que todos disfrutamos de estas pequeñas vacaciones, de los manjares de Semana Santa y también los postres, pero otros mantienen su dieta a pesar de todo. Independiente de lo que has hecho, puedes aprovechar el parón para dejar de subestimar el descanso.
Un descanso activo te servirá pero pasada la Semana Santa, es común sentir que el ritmo de entrenamiento y la dieta se descarrilaron un poco debido a las reuniones familiares y los platos tradicionales.
Para retomar el camino hacia tus objetivos y de rendimiento, aquí tienes 4 consejos clave:
1. Gestión de la Carga Glucémica y Retención de Líquidos:
Es muy probable que durante estos días hayas consumido un excedente de carbohidratos y sodio (especialmente si hubo muchos alimentos procesados). No entres en pánico por el peso en la báscula; gran parte es agua retenida por el glucógeno extra.
- Consejo: No realices un ayuno extremo de inmediato. Simplemente vuelve a tus macros habituales y aumenta la ingesta de agua (3 a 5 litros diarios) para ayudar al cuerpo a eliminar el exceso de sodio y estabilizar la presión osmótica.
2. Entrenamiento de «Vaciado»:
Aprovecha ese excedente de energía almacenada en tus músculos para realizar sesiones de entrenamiento de alto volumen.
- Consejo: Las primeras 48-72 horas después del Domingo de Pascua son ideales para entrenamientos con series de altas repeticiones (15-20) y descansos cortos. Esto ayudará a «quemar» el glucógeno extra rápidamente y mejorará la sensibilidad a la insulina, permitiéndote entrar de nuevo en un estado metabólico óptimo.
3. Reajuste Progresivo del Cardio
Si estuviste más sedentario de lo habitual, no intentes compensarlo todo en un solo día con dos horas de cinta.
- Consejo: Incrementa tu NEAT (actividad física no asociada al ejercicio) volviendo a tus caminatas diarias y retoma tu cardio programado de forma constante. La clave aquí es la regularidad, no la intensidad punitiva.
4. Auditoría de la Inflamación Digestiva
Los excesos suelen venir acompañados de inflamación abdominal o pesadez.
- Consejo: Prioriza fuentes de proteína de fácil digestión (como pescado blanco o pollo) y fibras verdes (espinacas, espárragos) durante los primeros días. Evita lácteos pesados o harinas refinadas por un breve periodo para permitir que tu sistema digestivo recupere su eficiencia en la absorción de nutrientes, algo vital para el crecimiento muscular.
¿Cómo entrenar durante la semana?
Vamos a enfocarnos en vaciado de glucógeno y mejora de la sensibilidad a la insulina, que es lo más eficiente para limpiar el exceso de comidas pesadas de estos días.
Para estas primeras 48 a 72 horas, te sugiero una rutina de Full Body o Torso/Pierna de Alto Volumen. La clave no es mover tu peso máximo, sino mantener una intensidad moderada con un volumen de series muy alto para «vaciar el tanque».
Esquema de Repeticiones
- Rango: 15 a 20 repeticiones por serie.
- Descansos: Estrictos de 45 a 60 segundos. Esto mantiene la frecuencia cardíaca elevada y acelera la depleción.
- Cadencia (Tempo): 2 segundos de bajada (excéntrica) y 1 segundo de subida explosiva.
Después de esta sesión, tus niveles de glucógeno estarán bajos. Es el momento perfecto para:
- 20-30 minutos de LISS (Cardio de baja intensidad, como caminata a paso ligero). Al estar el glucógeno bajo, el cuerpo recurrirá más fácilmente a los ácidos grasos como fuente de energía.
Nutrición Intra-Entrenamiento
- Agua: Mínimo 1 litro durante la sesión.
- Electrolitos: Si sientes pesadez, añade una pizca de sal marina al agua para evitar calambres, ya que al vaciar glucógeno también perderás mucha agua.
Un detalle importante: No busques el fallo muscular total en la primera serie; busca la quemazón acumulada. El objetivo es que al terminar la rutina sientas los músculos «planos» pero muy congestionados.


