Muchos chavales que están entrenando fuerte y compiten usan ropa holgada para cubrir cuerpos musculosos, no porque se avergüencen de su tamaño y fuerza, sino porque se sienten pequeños y débiles.
Leí un artículo en Los Angeles Times hace unos días, que hablaba de investigadores que afirman que este pensamiento caracteriza a algunos culturistas, incluso a aquellos que están en excelente forma física. Es lo que conocemos como dismorfia muscular.
No estoy diciendo que haya algo patológico en ser un culturista dedicado que va al gimnasio tres a cuatro días a la semana. El grupo al cual me refiero, va mucho más allá de ser un atleta dedicado; los que están en este grupo, presentaban un claro deterioro en su funcionamiento social y laboral.
¿Qué pasa con la dismorfia muscular?
Las personas con dismorfia muscular “están preocupadas de forma patológica por la apariencia de su cuerpo en general; les preocupa no ser lo suficientemente grandes o musculosas”, es un problema psiquíatrico.
Aún no se reconoce como un trastorno, pero los investigadores creen que es una subcategoría de un trastorno reconocido: el trastorno dismórfico corporal.
Esta condición se caracteriza por una fijación en una parte específica del cuerpo; por ejemplo, podría tratarse de una preocupación excesiva por la idea de que la nariz de la persona es demasiado grande. En la dismorfia muscular, la sensación es que por ejemplo tienes patas de gallo o eres una tirilla, cuando no lo eres.
La respuesta es similar a la anorexia, pero a la inversa. En lugar de intentar constantemente perder peso, explican los expertos, las personas con dismorfia muscular se centran en ganar masa muscular. Los que tienen este problema se concentran tanto en su entrenamiento y dietas, que pierden sus vidas, no les importa ni el trabajo. Pueden llegar a abandonar su carrera profesional o su vida social.
Las personas con dismorfia muscular tienden a evitar situaciones en las que tienen que mostrar su cuerpo. No irían a un centro comercial porque, incluso vestidos, temen que la gente los note. Y, al parecer, no se dan cuenta de la excelente forma física que suelen tener.
¿Esto es parte de la ciencia?
En una investigación científica, un hombre de 27 años con una musculatura muy desarrollada no se sentía musculoso a pesar de mirarse al espejo entre 10 y 12 veces al día, según los resultados.
Además, muchas de las personas estudiadas, reclutadas en gimnasios de la zona de Boston, informaron que ni siquiera el consumo de esteroides anabólicos ilegales les permitió aumentar su masa muscular tanto como deseaban. En una encuesta, se les preguntaba sobre su ideal y algunos no tenían ni siquiera la idea clara.
Esta condición se presenta entre los culturistas, pero también puede encontrarse entre otros atletas de fuerza. Se desconoce con exactitud cuántos coculturistas padecen dismorfia muscular, y podría ser difícil determinarlo en ninguna parte, pero no debe daros venguerza si tienes este problema. ¿Lo hablamos?.

