Los riesgos coronarios al entrenar o competir

La actividad deportiva es recomendada por la comunidad médica porque mejora el estado físico y reduce la morbilidad y mortalidad cardiovascular.

Sin embargo, el ejercicio físico puede precipitar problemas agudos o hasta crónicos tanto en adultos como en atletas jóvenes de competición, especialmente con cardiopatías ocultas.

La relación “riesgo / beneficio” del ejercicio físico difiere entre estos dos grupos de edad.  En los adultos, la actividad física se puede considerar como una «espada de dos filos»:

  • El esfuerzo intenso aumenta la incidencia de eventos coronarios agudos en personas que no hacen ejercicio con regularidad,
  • Mientras que la actividad física habitual reduce el riesgo general de infartos de miocardio y muertes coronaria súbitas, pues se previene el desarrollo y la progresión de las lesiones ateroscleróticas coronarias.

En adolescentes y adultos jóvenes, el deporte de competición se asocia con un aumento significativo del riesgo coronario.

El deporte no es la causa “per se” del aumento del riesgo en este grupo etario. Más bien actúa como desencadenante en aquellos atletas afectados por afecciones cardiovasculares silenciosas, principalmente miocardiopatía, enfermedad arterial coronaria prematura y anomalías coronarias congénitas, que predisponen a arritmias ventriculares potencialmente mortales durante un esfuerzo físico.

Esto apunta a la necesidad de los análisis médicos previos a la participación de una preparación, dirigidos a la identificación temprana y descalificación de ciertas actividades que pueden generar afecciones cardiovasculares de riesgo….

La distinción entre el corazón del atleta y la enfermedad cardíaca tiene implicaciones particularmente importantes, porque la identificación de la enfermedad cardiovascular en un atleta puede ser la base para la descalificación en un esfuerzo por minimizar el riesgo.

De la misma manera, un diagnóstico incorrecto de la actividad cardíaca en un atleta atleta puede conducir a un retiro innecesario, privando así a ese individuo de los variados beneficios del deporte, incluido el culturismo y fitness.

El corazón del atleta

Si bien la literatura que habla del corazón de atleta ha sido reconocida por más de 100 años, solo en las últimas dos décadas la aplicación de ecocardiografía y otras técnicas de imagen no invasivas permitieron definir con cierta precisión las alteraciones en las dimensiones cardíacas asociadas con el acondicionamiento deportivo.

La ciencia habla que el entrenamiento atlético a largo plazo conduce a un aumento en la masa ventricular izquierda debido a aumentos en la dimensión de la cavidad diastólica del ventrículo izquierdo, el grosor de la pared o ambos.

Estos cambios en la morfología cardíaca son relativamente leves en términos absolutos, y las diferencias entre las poblaciones de atletas y no atletas son estadísticamente significativas pero generalmente pequeñas.

Por otro lado, las alteraciones cardíacas asociadas con el entrenamiento difieren un poco según el deporte particular en el que participa el atleta individual.

En particular, los cambios en el grosor de la pared del ventrículo izquierdo, la dimensión de la cavidad o ambos asociados con el entrenamiento atlético a largo plazo pueden ser más llamativos en ciertos deportes como carrera a distancia, la natación, el ciclismo y el remo o el canotaje. Es más probable que el diagnóstico diferencial con la enfermedad cardíaca se plantee en atletas que entrenan en dichos deportes… ahora bien, ¿sobre el culturismo y fitness que opino?

La salud coronaria de un culturista, ¿hay riesgos?

En general, las personas activas y en forma pueden seguir una dieta rica en grasas y proteínas, como las dietas bajas en carbohidratos o cetogénicas (keto) con más éxito que las personas inactivas. Sin duda, la actividad física habitual puede reducir las alteraciones negativas de una dieta rica en grasas sobre la salud cardiovascular.

La forma física de un individuo puede tener algo que ver con qué tan bien funcionan las dietas específicas. Pero mantener el equilibrio en la dieta y consumir todos los nutrientes con moderación (incluido el alcohol) es siempre la mejor opción para empezar a entrenar culturismo.

Aunque la comunidad de culturistas puede parecer realmente saludable, las dietas extremas pueden causar problemas y, esta es la causa de las anomalías cardíacas, entre otros factores como los efectos de las enfermedades o hasta los accidentes e, incluso las lesiones.

En el caso de la dieta, los que consumen grasas saturadas sobre todo, dejando de lado los carbos en ciertos momentos como la fase de pre-competición, pueden estar en riesgos porque sus niveles de colesterol, lo que es más importante, sus niveles de partículas de colesterol no HDL, ApoB y LDL, alcanzan los niveles observados en personas que pueden tener aterosclerosis prematura.

Esto no sucede con todos, pro SÍ, con los que siguen esta práctica para reducir al máximo la grasa corporal. En todo caso si lo haces, deberías saber programas tus competiciones, para que tu cuerpo tenga suficiente tiempo para recuperarse y mantener la salud, por sobre todo.

Recuerda que, cuando haces una dieta muy estricta, con reducidas calorías, puede afectar la forma en que el cerebro se comunica con los órganos y, uno de esos órganos es el corazón. El punto crítico es que muchos dejan de lado los riesgos coronarios y se centran en la testosterona y la tiroides.

En el caso de las mujeres, pueden desarrollar niveles bajos de progesterona y estrógeno, lo que puede provocar la pérdida de la menstruación, el debilitamiento de los huesos e incluso problemas de tiroides.

Estar en este estado también tendrá efectos adversos en el corazón a largo plazo. Por estas razones, para los que tienen una edad ya avanzada (más de 30 especialmente) limitaría las competiciones solo a una cierta parte del año.

Aunque el control médico regular durante una preparación puede ser resultante, pero te invito a ver la clase donde hablo sobre el tratamiento que debemos tener en cuenta a nivel coronario.